Baking makeup, ¿qué es y para qué sirve?

El baking, que literalmente significa ‘hornear’, es una tendencia importada de las pasarelas que ha ganado cierto terreno en la calle. Como la alta costura, el baking makeup puede ser un estilo adaptable a la vida cotidiana, o puede ser un recurso especial para determinadas ocasiones, como una sesión de fotografía o un evento en el que quieras lucir distinta. Te damos las claves para que sepas cómo manejarte con esta ‘harina’.

 En qué consiste

En esencia, es la aplicación de una notable y visible cantidad de polvos translúcidos sobre el corrector en crema o stick. Así, se crea el efecto de piel ‘cocida’ -piensa en una jarra de cerámica, por ejemplo- que buscamos. 

Los productos fetiche

Emplearemos dos productos en esta técnica: el corrector en crema o en stick y los polvos de maquillaje translúcidos. 

Master Class sobre el corrector

El corrector se emplea para disimular imperfecciones. Manchas, marcas, granitos, ojeras, arrugas… todo aquello que no quieres que se vea. Sirve para unificar el tono y lo habitual es que sea de un color mínimamente más oscuro que el de tu base de maquillaje. Para la técnica del baking, lo más recomendable es un corrector que ofrezca una cobertura densa y fácil de aplicar, por lo que te recomendamos fuerte Cover Stick Corrector Concealer.

Espolvorear donde corresponde

Los polvos de maquillaje se utilizan para fijar y ‘sellar’ la base, el corrector y el iluminador, quitar brillos antiestéticos y alargar la duración del maquillaje. En el mercado existen polvos irisados, con partículas de luz reflectantes que iluminan la piel o con un matiz de color. Para el baking, elegiremos unos polvos translúcidos ‘minimalistas’, como Shine Fre Oil Control Loose Powder, que además deja la piel con sensación de frescura. 

Con las manos en la masa

Una vez limpia, hidratada y maquillada la piel como lo sueles hacer, empezamos nuestro proceso de ‘horneado’. Recuerda la clave: todo con exceso. Aplica el corrector bajo los ojos, en toda la zona de la ojera, dibujando un contorno grueso. Sé muy generosa pero no tosca: hay que difuminar el corrector con los dedos o con la ayuda de una brocha de maquillaje. 

A continuación, agarra la brocha de maquillaje y prepárate a espolvorear a placer sobre la súper capa de corrector. El calor de tu piel hará que se fusione con éste, creando el característico acabado del baking. Pasados unos 20 minutos, retira el exceso de polvos translúcidos. Horneada y lista para hincarte el diente 😉.

 

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